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L’énergie d’un système vivant peut adopter trois positions : une position d’équi…

Le patriarcat admet différentes définitions. La plus simple concerne la transmis…
Durante una emisión matutina de la radio de la Universidad Nacional de Bogotá, el 3 de julio de 2004, se podía sentir el desasosiego y la perplejidad de los animadores y de los invitados. Hacían el balance de su país, un balance más que sombrío. Se escuchaban frases como: « ¿Cuáles son nuestras carencias? - ¿Cuál es el mínimo que necesitamos para funcionar? – ¡La situación es tan compleja!» Se trataba de pueblos sin ninguna representación, de estado ilegal, de sistema de pensamiento paranoïde, de crisis de confianza, de fractura de la sociedad civil, de pueblo sin nación. Y alguien dijo: « Nos toca construir utopía ».
La utopía, según la definición del diccionario[1], es una idea o un proyecto que no pueden ser realizados concretamente. La utopía tiene como sinónimos ilusión, quimera, sueño. También es una concepción política o social que aspira a la elaboración de un futuro ideal para los hombres, sin tener en cuenta los hechos objetivos y las restricciones de la realidad. Si la utopía es lo que dice el diccionario, puede parecer sorprendente que para remediar la sombría situación social de su país, una persona sensata proponga construir utopía.
En realidad, sucede que el sentido de la palabra utopía se ha invertido. Se ha producido una transformación del concepto de la utopía y si, hasta el momento, está cargada de una representación negativa, peyorativa, actualmente y de manera sorprendente, la utopía está adquiriendo sus cartas de nobleza. Ya no es sinónimo de alienación sino de reflexión y de apuesta sobre los cambios posibles de una sociedad.
Así, ya no es un utópico, en el sentido del diccionario, aquel que cree en un futuro armonioso de una sociedad o de la humanidad o que desarrolla ideas o presupuestos para el futuro. Incluso, ocurre que se designa con otro nombre: futurólogo. La futurología se ha convertido en una disciplina científica. El futurólogo o prospectivista estudia las mutaciones del mundo moderno según métodos y escenarios variados y nos ayuda a imaginar el futuro para prepararnos.
La utopía ya no es creer que la humanidad puede sanar y hacer propuestas en este sentido. Por el contrario, la utopía consiste en creer que la humanidad va a sanar si continúa en los senderos conocidos, si hace las mismas cosas; que va a sanar sin tomar sus remedios, que va a cambiar sin que cambien los primeros interesados, los seres humanos y que se va a transformar sin poner en marcha una estrategia de transformación coherente, acompañada de una voluntad y de un esfuerzo constantes y animada con una nueva fuerza.
Muchos dirán que la tesis expuesta en esta pagina es inverosímil y que uno ve mal que una población se ponga de un día para el otro a una práctica regular de vida interior y que, además, esta actividad nueva pueda influir de manera notable sobre la organización social de un país. Uno ve ya el encogimiento de hombros o la sonrisa socarrona de un cierto número de personas. Esta reacción es inevitable y se entiende bien. Pero es una reacción superficial que no resiste al análisis. Esta reacción responde a un desconocimiento profundo de los mecanismos de la transformación de los sistemas vivos así como al desprecio habitual encontrado en todas las sociedades desequilibradas, patriarcales, en cuanto a las realidades de la vida interior y a aquellos que tienen esa experiencia. Y más profundamente, traduce mecanismos inconscientes de resistencia al cambio, es decir este rehusar, habitual en nuestras sociedades, al esfuerzo y al combate, o una satisfacción de si mismo y de la situación del país o hasta intereses oscuros que sacan algún provecho del inmovilismo y del desequilibrio. Estas personas que podrían tener la tendencia de desconsiderar las proposiciones de este libro estarán sin embargo de acuerdo sobre el hecho que uno puede esperar mas eficacia transformadora de una práctica de vida interior sostenida y cotidiana de un gran número de gente que de una gran marcha de unas horas en las calles de la ciudad, con camisetas blancas, silbatos y declaraciones oficiales, y el día siguiente nada mas, regresa el inmovilismo. Muchas de las acciones colectivas de las cuales se espera tantos resultados no tienen en realidad ningún carácter transformador porque no apuntan hacia el objetivo que debería ser el suyo, la transformación interior, y por eso no lo alcanzan. La participación en una manifestación de masas es embriagadora porque de ella emana una impresión de potencia, y eso les hace creer a los participantes que pasa algo. En realidad no pasa mucha cosa, solamente una embriaguez de unos instantes. Una marcha en las calles no eleva para nada el nivel de energía de sus participantes ni de la sociedad. Por eso no transforma a nadie. Menos a los violentos. Y la vida vuelve enseguida a su curso habitual, con una mala conciencia dormida por un rato porque uno se convence que “ha hecho algo”.
No es entonces tan inverosímil proponer otras visiones y otras acciones, más lógicas, más realistas, más fundadas. No es para nada inverosímil proponer una gran marcha hacia el Interior, prolongada, sostenida y colectiva. Al contrario, es necesario hacerlo si uno quiere un cambio. Y si ciertos individuos no han entendido eso o si esta utopía los asusta o les cambia los planes, por lo tanto hay aquí una opción seria por estudiar.
[1] Microsoft Encarta
La realidad ordinaria está sometida al principio de dualidad. Es decir que en nuestra realidad de todos los días, todo es doble, todo en nuestras vidas marcha en pares: el hombre y la mujer, el día y la noche, la derecha y la izquierda, el bien y el mal, el nacimiento y la muerte, el polo norte y el polo sur, la salud y la enfermedad, el sujeto y el objeto… Hay que agregar a esto que la dualidad misma es doble: se presenta en forma de « oposición », o en forma de « complementariedad ». Como ejemplo, todos conocemos parejas en nuestro entorno que manifiestan una complementariedad fecunda y otras que sólo pueden vivir en oposición destructora. De estas últimas, L.E. Mejia resumía así la situación: «Juntos se matan, solos se mueren ».
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Muchos adolescentes portan sobre ellos vestimentas, pulseras, anillos decorados con el símbolo chino del Yin / Yang, símbolo de la dualidad. Lo llevan como un elemento decorativo sin comprender verdaderamente el sentido. Sin embargo, están en esta fase de su vida en la cual experimentan en directo y con toda la intensidad de la juventud, la dualidad en toda su exigencia, su aspereza y sus riesgos: ellos son a la vez adultos y todavía niños, independientes y siempre dependientes. Su reto es aprender a vivir este periodo de la manera más agradable y constructiva posible. La clave les es proporcionada por este símbolo: en lo blanco siempre hay un poco de negro y en el negro, siempre un poco de blanco. En su independencia que con frecuencia reclaman a gritos, los adolescentes encontrarán cierta dependencia e, inversamente en su dependencia de sus padres y maestros, reconocerán cierta libertad. Los colombianos comprometidos en conflictos sangrientos podrían de la misma manera cambiar su visión del mundo al considerar el punto negro en ellos y el punto blanco en sus adversarios.
La dualidad es la primera de nuestras condiciones de existencia: se refiere a nuestra realidad cotidiana, ordinaria. Pero hay otra condición de existencia que también nos toca: la Unidad. Esta Unidad no es tan evidente como la primera, la dualidad; no se impone a todo el mundo como una evidencia. La Unidad se refiere a la realidad no ordinaria de nuestra existencia, una realidad mucho más sutil y discreta, pero fundamental. Supone un esfuerzo, un trabajo, para ser percibida. Este principio de Unidad tiene poder sobre la dualidad. Este principio de Unidad al tocar la dualidad, al influenciarla, al infiltrarla, al infundirla, la hace pasar de su expresión « oposición » a su expresión « complementariedad ».
Su acción está simbolizada por el Caduceo, símbolo clásico de la curación. Se observa un bastón central en la cima del cual están las figuras de las alas del Espíritu; el conjunto representa la Unidad, atributo de lo Divino. Este tiene poder sobre las dos serpientes, la dualidad, y las obliga a ordenarse armoniosamente, a erigirse alrededor del eje que constituye y a expresar así la dualidad en su forma de « complementariedad ».

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La situación habitual de nuestras sociedades es precisamente la de la humanidad, la de la oposición, la de la dualidad en su versión «oposición», la de dos serpientes, por tierra, enfrentándose, luchando. La situación de la humanidad es la de un enorme déficit de Unidad, en la desarmonía y el desequilibrio.
La curación de la humanidad supone la intervención de la Unidad. Si, de una manera u otra, los seres humanos logran infundir esta Unidad en su realidad ordinaria inarmónica, verán realizarse esta curación, verán que sus « serpientes » cesarán de luchar y encontrarán su complementariedad para elevarse, verán crecer su sociedad en todas sus dimensiones. Los colombianos tienen la elección: pueden vivir en oposición y en desarmonía, o en complementariedad y armonía. Todo depende, en definitiva, del lugar que ocupará la Unidad, esta realidad no ordinaria, en sus vidas.
Las prácticas de vida interior mencionadas atrás y, particularmente, la repetición del Mantra Universal OM, están todas destinadas a permitir esta infusión de la Unidad en la dualidad problemática de la vida ordinaria y su transformación armoniosa y equilibrada. Y no puede haber curación verdadera sin esta medicina que se apoya en la Unidad.
En el mundo de los violentos, el más violento es visto como « el duro » y se convierte en jefe. El más desequilibrado es el más valorado. En una sociedad en la que el machismo es un valor, el más machista, es decir el más desequilibrado, es el que goza de más consideración. En el mundo de los corruptos, el que logró el mayor golpe, el más corrupto, es decir el más desequilibrado, es el que se convierte en modelo. En el universo de los fundamentalistas, es el más fundamentalista el que es más escuchado. Siempre el más desequilibrado es el que es el jefe. En el mundo de los ricos, son los más ricos quienes tienen más oportunidades de enriquecerse aún más, tienen los medios para generar artificialmente penuria para enriquecerse más.[1] De esta manera, contribuyen al mayor desequilibrio de la sociedad humana y al empobrecimiento cada vez mayor de poblaciones enteras. Y ellos son vistos como modelos. La humanidad vive en el desequilibrio y, además, vive del desequilibrio.
Esta situación se explica, como lo decíamos atrás, por el hecho de que todo sistema desequilibrado se siente frágil y va a tener tendencia a refugiarse en lo que, en su desequilibrio, le parece fuerte. Se refugia en su Yang, en lo que es excesivo, sólo busca la salida de sus problemas en su Yang fuerte, demasiado fuerte. Va a buscar en el desequilibrio siempre más grande una salida a su inseguridad. Todo sistema hemipléjico Yin efectúa un repliegue de protección sobre su Yang. Para él, la búsqueda de un equilibrio no se ve nunca como una salida para sus problemas, ni siquiera como una opción. Una sociedad desequilibrada no solamente desprecia sino que también maltrata su parte débil cuando, paradójicamente, es de ahí de donde provienen sus auténticas soluciones. En un mundo en desequilibrio « lo posible es imposible[2] ». Sobre la Tierra hay una producción de alimentos suficiente para alimentar a todos los humanos. Sin embargo, pueblos enteros mueren de hambre: es materialmente posible alimentarlos, pero este posible se ha hecho imposible por el desequilibrio de nuestras sociedades que genera la apropiación excesiva de un lado y la pobreza del otro.
Vivimos en un mundo patriarcal, hemipléjico Yin, que busca el desequilibrio, que lo genera, que lo valora y que vive de él. En semejante mundo, las referencias, con frecuencia, sólo pueden ser falsas. En Colombia se da la palabra a los paramilitares criminales como si se esperara de ellos que guíen a la nación; se propone invitar a la Cámara de Representantes a los guerrilleros más sanguinarios para que se expresen sin que la guerrilla haga la menor concesión; se hace mucho caso de la opinión de cardenales desequilibrados sobre la cuestión del aborto de una chiquilla violada; por todas partes se ve que los corruptos exponen su cinismo y su arrogancia… Y esto parece normal, esto hace parte del espectáculo: el desequilibrio es tan habitual que se ha convertido en la norma. Nadie lo nota ya, ni lo estigmatiza, nadie lo denuncia como tal y uno “se hace a la idea”, lo asimila como “normal”. La tendencia siempre es hacia un mayor desequilibrio. Y en este mundo tenemos a nuestros hijos.
Llegó la hora de lanzar una nueva moda, la del equilibrio. Es hora de regresar a una lógica del equilibrio y promoverla, crear otra mentalidad, coherente, sencilla y potente que valore el equilibrio individual y colectivo, el funcionamiento de los individuos y de las sociedades o de las comunidades, en la complementariedad y la armonía de su Yin y de su Yang. Este equilibrio es la condición sine qua non de la salvación de la humanidad, de su auto-reorganización, de su capacidad de transformarse y de desactivar las bombas demográfica, atómica, ecológica y económica que comprometen su futuro. El porvenir de nuestros hijos y el porvenir de la humanidad dependen del regreso al equilibrio.
El equilibrio de las sociedades es el resultado del equilibrio de los individuos que las componen. Éste supone el equilibrio entre su vida exterior y su vida interior, entre el uso de la ciencia y el del buen sentido, entre la apropiación y la repartición, entre la estabilidad y el cambio, entre el orden y el desorden, entre la razón y la emoción, entre el intelecto y la sensibilidad, entre lo masculino y lo femenino.
La felicidad de los seres humanos implica que ellos puedan satisfacer todas las exigencias de la vida, tanto interiores como exteriores, que ellos vivan plenamente todas sus dimensiones.
Su vida exterior responde a todas las exigencias de las dimensiones del Hacer y Tener. Se trata de que cada uno participe del dinamismo colectivo, desempeñe su rol dentro de la actividad general, encuentre su puesto en el mundo exterior, libre los combates y mantenga los esfuerzos necesarios para la conquista de condiciones de vida agradables, para la satisfacción de sus necesidades vitales en alimentación, en salud, en educación, en vivienda, en protección social, en cultura, etc.
Su vida interior responde a las exigencias de las dimensiones del Ser (Ser sí mismo) y del Estar (aquí y ahora). La dedicación a la búsqueda del Ser que corresponde a la invitación de Sócrates: “Conócete a ti mismo” y a la de Cristo: “Conoced la Verdad y la Verdad os hará libres”, busca desarrollar en los individuos autonomía, fuerza, equilibrio, lucidez, compasión y paz interior. La felicidad individual pasa por el encuentro de su propia identidad, por el descubrimiento de la Luz y de la Alegría[3] que residen en cada uno, en el centro de cada uno. Como el punto común entre el tiempo y la eternidad es el instante presente, la atención en “estar aquí y ahora”, en vivir plenamente el instante presente y donde uno se encuentre, permite trascender la dimensión ordinaria de la existencia y entrar en contacto con la riqueza sin límite de los planos de existencia no ordinarios.
Es hora de concederle de nuevo todos sus derechos al sentido común. Es hora de darle de nuevo fuerza y autoridad al sentido común del pueblo y de relativizar la aptitud de los expertos, de los intelectuales y de la ciencia para comprender y traducir la realidad. La ciencia del pueblo es el sentido común; esta ciencia debe ser revalorizada y escuchada. El sentido común nos dice que la energía existe y que tenemos que saber manejarla. El sentido común nos dice que se vive mejor lleno de energía y de equilibrio que vacío y desequilibrado. Nos repite que más vale disponer de todas sus fuerzas que ser hemipléjico. Es conveniente ahora pasar de estas evidencias a la realidad y ser coherente con lo que nosotros sabemos en lo mas profundo de nosotros mismos. Tenemos que ponernos a trabajar.
El sentido común pone en juego la sensibilidad. La sensibilidad nos aporta informaciones fundamentales sobre la realidad del mundo que no nos puede proporcionar el intelecto del más refinado o cultivado de los expertos. Llegó la hora de la revalorización de la sensibilidad, de una sensibilidad bien despierta y controlada.
Llegó la hora de cambiar nuestra visión de la fuerza; esta no se puede asimilar sólo con la fuerza masculina. La fuerza es otra cosa. Es el equilibrio, la complementariedad y la fusión de las dos fuerzas, la masculina y la femenina, que se refuerzan, se valorizan y se fecundan mutuamente. Al final de este libro, en este nuevo contexto, la fuerza Yin femenina se ha convertido en una evidencia, una evidencia lo suficientemente grande para que cada quien sepa ahora que se puede dedicar a desarrollarla. Este despertar de la energía femenina pone fin al desequilibrio. Se puede imaginar así que pronto, una vez cambien las normas, los desequilibrados ya no serán vistos como jefes o referencias sino como disminuidos y retardatarios. Y que ya no necesitaremos de sus servicios.
El símbolo clásico de la Justicia es la balanza, con sus dos platillos en equilibrio. Para que haya curación, salud, armonía y justicia en una sociedad, es necesario que haya equilibrio entre sus fuerzas Yin y Yang. Una sociedad que escoge el equilibrio y trabaja en su realización se convierte poco a poco en una comunidad feliz y justa. El equilibrio se obtiene al insistir en hacer renacer la fuerza femenina de transformación porque fue su ausencia la que creo el desequilibrio.
Es evidente que muchos seres humanos aspiran a esta transformación. Ellos seguramente apreciaran esta nueva moda del equilibrio y se dedicaran, sin duda con pasión, a su llegada.
[1] ZIEGLER Jean. L’empire de la honte. Fayard, Paris, 2005.
[2] Artículo de Edgar Morin en el periódico Le Monde (fecha desconocida).
[3] La alegría con objeto es dependiente y frágil. Ella depende de la presencia de alguna cosa o de alguien que nos agrada, o de la ausencia de alguna cosa o de alguien que nos desagrada. Ella no puede entonces llenar las necesidades del ser humano. En el mundo desequilibrado que es el nuestro, y en una sociedad de consumo, toda la atención se fija en la búsqueda de esta alegría. Por eso la frustración permanente, el enajenamiento y la aceleración de nuestras sociedades.
La Alegría sin objeto es aquella que emerge del contacto con su propia Esencia. No depende de nada ni de nadie. Esa alegría es la que vuelve felices a los seres humanos y los colma. Se busca y se encuentra en el centro de si mismo, por el contacto con el Ser.
La curación de la humanidad es posible. Los seres humanos tienen a su disposición elementos teóricos (observación, diagnóstico, etiología, medios de tratamiento) y elementos prácticos para obtenerla.
Sin embargo, esto no significa que la curación esté asegurada. Esta curación de la humanidad, como lo hemos visto a lo largo de este libro, supone ciertas condiciones que recapitulamos en forma de conclusión:
1. La curación de la humanidad depende de la realización de un cambio-metamorfosis, y pusimos en evidencia que hay varias maneras de considerarla: 2. La curación de la humanidad se basa en la transformación personal de un número suficiente de seres humanos. Esta transformación personal de cada quien depende de 3. La curación de la humanidad pasa por la elaboración de una red fuerte e influyente, generadora de un control ascendente real y eficaz sobre las autoridades legítimas e ilegítimas, de una red regeneradora de una matria potente y perfectamente funcional. La red actual es débil e impotente, no da la talla. Mediante la transformación personal y el crecimiento en Energía de todos los miembros de la red que quieren el cambio, la red ganará cada vez más fuerza y generará la autoridad del pueblo y su respeto legítimo. Eso es el matriotismo Nada asegura que todas estas condiciones se reunirán y que la curación ocurrirá. Todo esto, en definitiva, depende de una elección que harán o no harán los seres humanos. Los seres humanos pueden escoger entre ser víctimas o ser libres; pueden escoger entre ser esclavos o ser Maestros; pueden escoger entre la espera beata de un Salvador o tomar las riendas de su destino mediante el esfuerzo y el combate bien dirigidos; pueden escoger entre el desequilibrio energético o el equilibrio, entre el enfrentamiento o la complementariedad; pueden escoger entre ser dependientes inmaduros o adultos autónomos; pueden escoger entre una Edad de hierro y una Edad de Oro. La humanidad se encuentra ante una necesidad enorme de cambio, de transformación, de metamorfosis. Ya no se trata para ella de eliminar a nadie ni nada. Se trata de transformar a la sociedad humana transformándose a si-mismo. ¿Qué elección harán los seres humanos? Yo apuesto, pero, más profundamente, yo creo que harán la mejor. La del matriotismo P
ero muchos llamarán severo… a aquel que golpea siempre en la cima del alma y espera.Alain[1]
[1] Emile Chartier, dice Alain (1868-1951), filósofo y escritor francés.
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Auriculomedicina: Obra del médico francés Paul Nogier (1908-1996), la auriculomedicina, descubierta en 1966, es una rama de las medicinas alternativas que estudia el funcionamiento, las patologías del ser humano y su tratamiento a partir de las representaciones del cuerpo (somatotopias) en el pabellón de la oreja y de la toma del pulso (RAC o VAS o pulso de Nogier).
Auriculoterapia: Técnica terapéutica descubierta en 1951 por Paul Nogier (1908-1996) que permite el tratamiento de dolores y de ciertas disfunciones a partir de estimulaciones del pabellón de la oreja (por agujas o por corrientes eléctricas) según la correspondencia entre las zonas del pabellón y las partes del cuerpo.
Axioma: en lógica y en matemáticas, principio fundamental que no se puede demostrar y que se supone verdadero. Los axiomas son la base de todos los razonamientos ulteriores. No se expresan nunca como tales y quedan subentendidos en el discurso científico[1]. (Ver: principio determinista, p. materialista, p. reduccionista)
Ayurveda: Medicina tradicional hindú. Ayurveda significa en sánscrito “ciencia de la vida”.
[1] MEIER Paul. Les trois visages de la vie. Op. Cit. p13.
Biotopo: se refiere a un medio ecológico estable caracterizado por su fauna y su flora.
Caduceo: símbolo de los médicos, de la curación y de la armonía constituido por un palo central con alas (simbolizando la Esencia Divina del ser humano, el Espíritu, la Unidad) sobre el cual se enrollan dos serpientes (simbolizando la dualidad de la realidad ordinaria).
Cambio: proceso de modificación por desplazamiento, por evolución o por transformación. Se distinguen el cambio 1, cambio-desplazamiento y el cambio 2, cambio-metamorfosis. El primero es superficial y no implica una salida de sistema. El secundo se caracteriza por su profundidad y lleva a una transformación radical, a un cambio de naturaleza (metamorfosis de la oruga en mariposa, transmutación alquimica del plomo en oro).
Chakra: Centro de energía dentro del cuerpo. Los chakras son elementos fundamentales del campo energético del ser humano. Se conocen 7 chakras principales y muchos chakras secundarios (como en el centro de las manos).
Diagnóstico: Operación que consiste en identificar una enfermedad según sus síntomas. El sentido de la palabra se modificó y, en el contexto de la sociología, de la antropología y de la política, designa ahora la descripción de una situación social y la evaluación de una situación problemática.
Hacker: pirata informático, capaz de penetrar a distancia en sistemas informáticos ajenos para modificarlos o dañarlos.
Hemiplejia: parálisis de una mitad del cuerpo.
Inconsciente: Roberto Assagioli presenta en su libro: Psicosintesis; principios y técnicas (p 25) un esquema de su concepción “pluridimensional” de la personalidad humana, conforme a la multiplicidad de lo Real. Distingue tres partes en el Inconsciente: el inconsciente inferior, el inconsciente medio y el inconsciente superior.
Según el, hacen parte del inconsciente inferior:
1/ Las actividades síquicas elementarías… que dirigen la vida orgánica, la coordinación inteligente de las funciones fisiológicas.
2/ Las tendencias y las pulsiones primitivas.
3/ Varios “complejos síquicos” a fuerte tonalidad emocional, los residuos del pasado próximo o lejano, individual, hereditario y atávico.
4/ Los sueños y las actividades de la imaginación de tipo elemental y inferior.
5/ Diferentes manifestaciones patológicas (fobias, obsesiones, delirios paranoides)
6/ Ciertos procesos parasicológicos incontrolados.
El inconsciente medio esta formado de elementos síquicos de naturaleza similar a los de nuestra conciencia de víspera, y fácilmente asequibles a ella. Ahí se hacen la elaboración de las experiencias vividas, la preparación de las actividades futuras, una gran parte del trabajo intelectual teórico y práctico, así como del trabajo de la imaginación y de la creación artística de un grado y de un valor medios. Ahí se desarrolla una suerte de “gestación síquica” de la cual el fruto aflora enseguida en el campo de la consciencia.
El inconsciente superior o supramental: de ahí nos llegan las intuiciones y las inspiraciones de orden superior, en el dominio del arte, de la filosofía, de la ciencia, los “imperativos” de orden ético, los impulsos altruistas. Es la fuente del genio, de los estados de iluminación, de contemplación, de éxtasis. En esta zona residen, al estado latente y potencial, las energías superiores del Espíritu, las facultades y los poderes supranormales de una clase elevada.
El campo de la consciencia es un término utilizado para designar esta parte de nuestra personalidad que podemos conocer directamente. El flujo incesante de elementos síquicos (sensaciones, imágenes, pensamientos, sentimientos, deseos, impulsiones, voliciones, etc.) que podemos observar, analizar y juzgar, y los diferentes estados de ánimo que se suceden remplazándose el uno al otro, o que coexisten.
Japa-Yoga: Forma de Yoga que consiste en la repetición contabilizada de un mantra. El mantra mas conocido es el Mantra Universal OM. La contabilización se hace con un mala. El Japa Yoga es la forma la más asequible y la más sencilla de Yoga. Es un procedimiento de transformación muy progresivo y seguro.
Karma: conjunto de programaciones, condicionamientos, recuerdos, remordimientos, pactos, maldiciones… heredados del pasado, en esta vida y, según algunos, en otras vidas.
Mala: un mala es una suerte de camándula muy usada en el contexto del hinduismo, del budismo y del Japa-Yoga. Se compone de 108 cuentas y de una borla que simboliza el Absoluto, el Mundo Divino. Ciertos son de madera (de sándalo, por ejemplo), otros de piedra. Swâmi Sivanada Sarasvati lo define como el “látigo que lleva el espíritu a Dios”.
Mantra: Según André Padoux[1]: “La palabra mantra está construida sobre la raíz sánscrita man («pensar») con el sufijo tra que sirve para formar las palabras que designan instrumentos u objetos. Sería entonces un instrumento de pensamiento, pero de un pensamiento especialmente intenso y eficaz, porque es portador de toda la energía de la palabra… Se podrían definir los mantras, en su uso más general, como fórmulas, sílabas o sonidos, aislados o agrupados, provistos o desprovistos de sentido literal, que representan o, más exactamente, que son la forma fonética la más alta y la más potente de divinidades o de entidades naturales o sobrenaturales y que, por esto, están cargados de una eficacia considerable, utilizable, conforme a reglas precisas, para quienes están habilitados.»
Matria: En el contexto de una sociedad y de una Nación equilibradas, se debe distinguir un patrio y una matria. El patrio sería el conjunto de funciones masculinas (disyunción y verticalidad) de la Nación como la defensa del territorio, la construcción, el orden, la planificación… La matria sería el conjunto de las funciones femeninas (conjunción y horizontalidad) de la Nación como la alimentación, la agricultura, la educación etc. y los valores de conjunción como la fraternidad, el compartir, la comunicación, la confianza… En una sociedad patriarcal la matria esta reducida a su mínima expresión y la palabra y el concepto de “Matria” no existen.
Metamorfosis: transformación importante del cuerpo de ciertos animales que conduce al estado adulto. Se aplica también a las transformaciones importantes de la personalidad y del psiquismo de una persona que le permiten alcanzar un estado de madurez y de bienestar nuevo. Se aplica de la misma manera a la transformación radical de una sociedad.
MODEM: MOdulador-DEModulador. Aparato interno o externo al computador que permite su conexión con la red Internet
[1] PADOUX André. Mantra. Encyclopædia Universalis, CD-ROM, 2002.
Principio determinista: Cada efecto tiene una causa determinada. La relación de causa a efecto es reversible y sin equivoco. Así, si se conoce de manera completa el estado de un sistema experimental en un momento dado, sus estados en todo otro momento en el tiempo están determinados por esas relaciones de causa a efecto y pueden en principio estar predichos matemáticamente. (Cf. Meier P.)
Principio materialista o positivista: La materia está reconocida como principio ontológico, como base esencial de todo lo que existe en la Naturaleza.
Principio reduccionista: todo objeto es un conjunto compuesto de partes materiales que deben estar estudiadas separadamente, pues el todo no es mas que la suma de sus partes y, conociendo las propiedades de las partes se conocen las del conjunto.
Proceso medico: secuencia de las etapas: interrogatorio, observación, examen clínico del paciente, exámenes paraclínicos (radiografías, biología…), determinación de la etiología, tratamiento, establecimiento del pronóstico de la enfermedad.
Signos: manifestaciones de una enfermedad observadas por el médico.
Síndrome: conjunto de síntomas.
Síntomas: manifestaciones de una enfermedad, de un trastorno sentidas por el paciente.
Subsumir: inscribir alguien o algo en un conjunto, pensar un objeto individual como incluido en un conjunto (un individuo en una especie, una especie en un género).
Subsunción: Según Joel de ROSNAY: «El arte de la subsunción consiste en integrar su propia personalidad en algo « más grande que uno » para aprovechar más y dar sentido a su existencia. Al abandonar una parte del individualismo (o de la soberanía) que inhibe las relaciones entre las personas y entre las naciones, se hace posible crear asociaciones simbióticas equilibradas. Cada quien se beneficia de las reglas reconocidas por todos y puede acceder así a un nivel superior de libertad y de responsabilidad.».
Supramental: Termino utilizado por Shri Aurobindo para designar la Esencia Divina del ser humano, que por naturaleza sobrepasa todas las condiciones limitadas de la personalidad y en particular su actividad mental. Término utilizado y definido también por Assagioli (ver la rúbrica Inconsciente)
Tao (o Dao): Según la tradición china, Principio de Unidad (fusión del Yin y del Yang) común al Confucianismo y al Taoísmo
Transformación: cambio de forma y de naturaleza de una persona, de un sistema o de una situación, fruto de la actividad de una fuerza de influencia. En una fruta el ácido se transforma en azúcar bajo la influencia del sol.
Transmutación: transformación de un elemento en otro por modificación de su núcleo atómico. La palabra se aplica sobre todo al proceso alquímico que busca la transformación de metales corrientes (plomo) en metal noble (oro) al mismo tiempo que la transformación del alquimista. Se conocen también las transmutaciones biológicas en la Naturaleza (ver los trabajos de Louis Kervran. A la découverte des transmutations biologiques. Le Courrier du Livre, Paris, 1966.)
Vitalismo: doctrina filosófica y conjunto de las teorías biológicas que consideran que los procesos vitales son distintos de los otros fenómenos físicos o químicos, y que los seres vivos se diferencian de los sistemas no vivos por poseer una fuerza vital o principio vital.
Yang: Polo “masculino” de la Energía Vital, la energía Yang condiciona el funcionamiento, los comportamientos y los valores masculinos.
Está relacionada con la creación, la actividad, la intención, el exterior, la emisión. Permite la acción, el paso a la acción, la posibilidad de éxito, la iniciativa, la decisión, la combatividad, la autoridad, el orden, la protección, la jerarquía, el poder, la dominación. Vencer es Yang.
La edificación de una casa, el levantamiento de un rascacielos, la construcción son actividades Yang.
La energía masculina favorece los comportamientos de competencia, de antagonismo y la lógica de exclusión; es una fuerza de disyunción (fuerza centrífuga). En un grupo de animales, los machos, encargados de la conquista, de la apropiación y de la defensa del territorio y de la manada, combaten y se eliminan; luchan a muerte. Sólo queda el más fuerte (la ley del más fuerte, evolución por selección natural). Debe ser no solamente el mejor, sino el único que puede ocuparse de las hembras. Y matar a su adversario, en este contexto, se considera normal: el león que mata a su adversario se convierte en el jefe. Aplicado a los humanos, esto se traduce en guerra y en la búsqueda del poder que son actividades Yang de dominación, de eliminación y de apropiación.
La organización Yang es de tipo vertical, piramidal, jerárquica (cf. las Fuerzas Armadas, la Iglesia Católica) con deseo de control, control descendente sobre el pueblo, secreto, retención de la información, desconfianza; por lo tanto, orden, planificación y apropiación por el “establishment”.
El Yang está en relación con el lado derecho del cuerpo.
El tiempo es Yang, la perseverancia y la duración también lo son.
La energía Yang sostiene, anima la actividad mental e intelectual. El instrumento masculino, Yang, de conocimiento del mundo es el mental o intelecto (la cabeza). Es el soporte de la razón, de la racionalidad, es el mundo de las ideas, de los pensamientos, de los conceptos, de las teorías, de las doctrinas, de las ideologías y de las idealizaciones (la moral). Igualmente, la palabra, el discurso, la predicación son actividades Yang. La energía Yang alimenta una consciencia con intención, en búsqueda de un objetivo, que Graf Durkheim llama la consciencia “flecha”, una consciencia que no acepta la realidad tal y como es, que no le concede legitimidad, pero se propone cambiarla. «Yo voy a cambiar el mundo»
El Yang está ligado a lo visible, a la luz, a lo simple, a la superficie, al consciente, a la ciencia; favorece el pensamiento analítico, procede a la separación, a la disyunción. Lo mental aísla un factor de su contexto para analizarlo. Sólo tiene en cuenta lo que es objetivo (el objeto, el texto) y sólo tiene acceso a la causalidad lineal.
Para resumir: Yang = apropiación, competencia, exclusión, disyunción, eliminación, jerarquía, intelecto, consciencia «flecha».
Yin: Polo “femenino” de la Energía Vital, la energía Yin condiciona el funcionamiento, los valores y los comportamientos femeninos.
Es pasiva, receptiva, sin intención, interior, evoca el don de sí mismo, la sumisión, la quietud. Está en la base de ese modo de acción por infiltración, típicamente femenino, la influencia (la influencia con frecuencia se califica de femenina). Convencer es Yin.
La construcción Yin es interna, invisible, silenciosa: la fecundidad, el engendramiento de la vida, la nutrición. Las hembras dan vida.
La energía femenina nutre los comportamientos de cooperación, de colaboración, de compartir, de participación, de coexistencia, de inclusión, de conjunción, de mutualidad, de ayuda, de solidaridad, de responsabilidad social. Le corresponde a las mujeres constituir el hogar (no tanto el nido como lo que hay dentro de él), la familia, la fraternidad, la convivencia, la comunidad. Es una fuerza centrípeta. Es ese polo de la energía que permite la aparición y el funcionamiento de un tejido conectivo en un organismo, de un tejido social en una colectividad, que permite la comunicación y la comprensión entre las partes de una sociedad, que transforma una sociedad de rivales en una comunidad.
La organización Yin es horizontal, reticular (en red). La energía Yin permite las interacciones entre los elementos constitutivos de un conjunto, favorece una lógica de asociación, conforma redes, organizaciones, en las cuales el funcionamiento se hace en paralelo, sin jerarquía y sin control (como en Internet) con comunicación, deseo de compartir informaciones. El esfuerzo es compartido, las ganancias también. La posición de cada uno de los elementos de una red es la confianza: “En el sistema en cuestión, yo hago lo que tengo que hacer y espero que los otros también lo hagan; de todas maneras, no puedo ni quiero ejercer ningún control”. En una manada de elefantes, para defenderse del tigre y proteger a sus pequeños, las hembras se disponen en círculo, los pequeños en el centro del círculo y ellas, las defensas, hacia el exterior. Una elefanta aislada tiene el riesgo de perder a su hijo.
Si la jerarquía y el «establishment» son Yang, en cambio el pueblo es Yin.
El modo femenino de evolución es de evolución mediante auto organización.
Cuando una red funciona bien (en el caso, por ejemplo, de una democracia verdaderamente funcional), emergen una fuerza, una inteligencia y una creatividad colectivas y resulta un control ascendente sobre la jerarquía, sobre los dirigentes y los representantes políticos, sociales, económicos y religiosos, sobre los expertos científicos y técnicos.
La energía Yin alimenta una consciencia pasiva, siempre receptiva, sin intención, una consciencia "copa» (K.G. Durkheim) que acepta la realidad tal y como es, sin nombrar, sin juzgar, que dice “sí” a la realidad tal y como se presenta sin pretender cambiarla, que reconoce su legitimidad. La frase Yin por excelencia es: «Así es». Observemos, desde el punto de vista práctico, que el hecho de afrontar con confianza la vida, de decir: "sí; entre", al admitir que "siempre es Dios quien golpea a la puerta", no bloquea el juego de la energía y la realidad, influenciada, acaba por transformarse, mientras que la actitud Yang, que se propone, por idealización, transformar la realidad, por el contrario, bloquea o limita la evolución.
El Yin está en relación con el lado izquierdo del cuerpo.
El espacio es Yin.
El instrumento femenino de conocimiento del mundo es la sensibilidad (el corazón). Los instintos y las sensaciones son sus instrumentos a nivel elemental, la intuición en el plano superior, la vida afectiva y emocional entre los dos.
El Yin está relacionado tradicionalmente con lo oscuro, lo invisible, lo inconsciente (esto probablemente en relación con su déficit), con las profundidades. Permite el acceso a lo fundamental, a la complejidad, al pensamiento sistémico o complejo, a la comprensión y a la percepción del contexto general del sistema, del Todo (el contexto, el sujeto) y no solamente de sus elementos constitutivos. (Un sistema es más que la suma de sus partes)
En resumen, se podrían subrayar las principales características del Yin: conjunción, compartir, cooperación, inclusión, red, sensibilidad, consciencia «copa».
Yoga: conjunto de disciplinas de origen oriental, que incluyen la concentración y la meditación, que conducen a quien las práctica al descubrimiento y a la conquista de sus mundos interiores, hasta alcanzar los estados superiores de consciencia que permiten la realización de su propia Esencia y su Liberación Espiritual. Patañjali expuso sus bases en los Yoga Sutras (~ IV s. antes de JC), textos que se comentan desde mas de veinte siglos. Las principales formas de Yoga son: el Bakthi-Yoga (Yoga de la devoción), el Jnana-Yoga (Yoga del conocimiento), el Karma-Yoga (Yoga de la acción, en la vida cotidiana, caracterizado por un estado mental que asocia una atención extrema a la calidad de sus acciones y un desapego total al fruto de las acciones), el Raja-Yoga (Ciencia Real del alma), el Hatha-Yoga (forma de Yoga la mas conocida, Yoga de las posturas y de la respiración), el Japa-Yoga (ver rubrica Japa-Yoga)
Le patriarcat admet différentes définitions. La plus simple concerne la transmission du nom de famille par le père et non par la mère. Une autre évoque une forme d’organisation sociale dans laquelle l’autorité familiale, politique, économique est détenue par le père ou par les hommes[1]. D’autres vont un peu plus loin et parlent de pouvoir exercé par les hommes. Enfin, on a pris l’habitude de considérer le patriarcat comme un système qui aboutit à l’abus de pouvoir des hommes sur les femmes, donc à leur domination, leur assujettissement, leur oppression (sexisme).
Quand on réduit ainsi le patriarcat au fait culturel et social de la domination et répression de la femme par l'homme, on ne perçoit pas, comme le plus souvent dans les affaires humaines, sa réalité énergétique, son soubassement énergétique. On ne perçoit pas que dans un système en déséquilibre, il y aura toujours un fort, oppresseur, et un faible, opprimé. Et il ne peut pas en être autrement tant que persiste le déséquilibre énergétique général. Une anomalie de fonctionnement de tout un système est réduite à une de ses manifestations, qui n’est qu’un de ses symptômes. C’est contre ce symptôme, l’oppression, qu’ont lutté et que luttent toujours bon nombre de féministes, mais sans percevoir le déséquilibre énergétique qui lui est sous-jacent et qui l’impose, et sans voir, dans ce déséquilibre, l’énergie Yin qui est absente. Cette domination / oppression est effectivement le symptôme le plus fréquent du patriarcat. Mais considérer le patriarcat « énergétique », c’est s’offrir la possibilité de le comprendre plus en profondeur.
C’est aussi pouvoir se rendre compte qu’une des formes du patriarcat, ce peut être paradoxalement l’inverse. On peut avoir domination de l'homme par la femme. Dans ce cas, c'est un patriarcat dans un corps de femme et non un matriarcat[2]. On reconnaît en général aux femmes de Medellin, aux femmes des départements d’Antioquia et de Santander ce caractère de « patriarches ». Les sociologues et anthropologues voient en ces régions un matriarcat ; il s’agit en réalité d’un patriarcat typique, c’est à dire d’un système hyper Yang hypo Yin mais dirigé par les femmes. Ainsi, pour comprendre ce qu’est vraiment le patriarcat, il faut en voir, non seulement les symptômes, mais aussi l’énergétique car, en plus d’être une donnée culturelle et sociopolitique, c’est une donnée énergétique. Le patriarcat est lié, non pas au sexe, mais à la mise en oeuvre excessive d'énergie masculine pour alimenter des comportements et des valeurs masculins, ce qui aboutit à la répression du féminin, et cela, dans une société comme au niveau individuel, et chez les hommes comme chez les femmes.
L’énergie d’un système vivant peut adopter trois positions : une position d’équilibre Yin / Yang ou deux positions de déséquilibre (YANG / yin ou YIN / yang). Ces positions vont évidemment déterminer des différences dans le fonctionnement du système.
Comme il n’y a rien de plus éloquent qu’un exemple, à ce stade du raisonnement, il est très utile de se demander : « Et l’énergie du système humanité, dans laquelle de ces trois positions se trouve-t-elle ? » Pour présenter les choses encore plus simplement, on peut déjà se poser une première question : « L’énergie de l’humanité est-elle en équilibre ou en déséquilibre ? » A cette question, la totalité des humains interrogés répond immédiatement que non, l’énergie de l’humanité ne leur paraît pas du tout en équilibre. Voilà déjà un point important. Elle est donc en déséquilibre. Mais lequel
L’énergie génère le fonctionnement d’un système, elle induit donc des comportements et des valeurs ; il est possible de reconnaître à travers leur observation le déséquilibre énergétique qui affecte la Colombie. Quels sont les comportements (Yang masculins ou Yin féminins) qui l’emportent, qui prédominent, qui s’imposent le plus dans ce pays ?
Quand le problème est posé en ces termes, la très grande majorité des personnes interrogées, même sans connaître les caractéristiques ni du Yin ni du Yang, avec comme seule indication la notion de genre (masculin / féminin) répond sans hésiter que les comportements les plus saillants, les plus visibles sont indiscutablement les comportements Yang masculins.
Tous les humains disent vouloir le changement. Tous disent vouloir obtenir un ou des changements. Mais, comme nous le disions plus haut, la confusion est une tendance récurrente dans toutes les activités humaines. Et cette confusion, comme nous allons le voir, s’applique aussi au terme même de « changement ».
On peut relever le fait étonnant, qui est que, sur des mots aussi pleins de sens, aussi fondamentaux pour l’être humain que les mots “esprit”, “âme”, “intelligence”, “intellect”, “entendement”, “raison”, et bien d’autres, il n’y a pas de consensus quant à leur définition parmi ceux qui les utilisent. Ces mots sont amplement utilisés par tout le monde, ils font partie aussi bien du langage commun que du langage spécialisé. On pourrait croire qu’il existe un accord tacite sur le sens de ces mots et que ceux qui emploient ces termes sont bien en train de parler de la même chose; il n’en est rien. Qui plus est, les philosophes, les penseurs et les mystiques de tous les temps ont souvent utilisé un mot pour l’autre, les uns, par exemple désignant comme âme ce que les autres définissent comme esprit, et réciproquement. Sur des mots aussi chargés de sens, la porte est grande ouverte à la confusion et à la méprise. On connaît l’histoire biblique de la tour de Babel, équivalent pour les langues de la diffraction de la lumière blanche en une infinité de couleurs et de nuances de couleurs. On a l’impression de se trouver devant un phénomène du même genre quand il s’agit pour l’être humain de se connaître lui-même. On ne s’étonnera donc pas qu’un mot aussi simple que le mot « changement » soit lui aussi un sujet de méprise et de malentendu.
En effet, on distingue deux types de changement[1] : le changement 1, qui, par exemple, consiste à déplacer les meubles dans la prison, et le changement 2 qui consiste à sortir de la prison. Watzlawick et col[2] le présentent ainsi : « En proie à un cauchemar, le rêveur a la possibilité de faire plusieurs choses en rêve : courir, se cacher, se battre, hurler, sauter d’une falaise, etc., mais aucun changement issu d’une de ces actions ne pourra mettre fin au cauchemar (changement 1.) La seule possibilité pour sortir d’un rêve comporte un changement allant du rêve à l’état de veille. Il est évident que l’état de veille ne fait plus parti du rêve, mais représente un changement complet (changement 2) ».